LA VIOLENCIA NO EDUCA NI SIRVE PARA CRECER. SI PODEMOS VERLA, PODEMOS CAMBIAR.

SEGÚN EL ÚLTIMO ESTUDIO DE UNICEF, EL 71% DE NIÑOS Y NIÑAS SUFRE ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA EN EL ESPACIO FAMILIAR Y EL 25% DE VIOLENCIA FÍSICA GRAVE.



¿ESTAS FRASES TE SUENAN FAMILIARES?
SI APRENDEMOS A VERLAS, PODEMOS CAMBIAR Y MEJORAR.

La violencia causa dolor y daño en quien la sufre.

Es necesario modificar la forma de relación cuando esta nos está haciendo daño.

Cuando nos sentimos superados, infelices, estresados, debemos pedir ayuda y asumir nuestras limitaciones así no pasamos nuestras frustraciones a l@s niñ@s.

L@s niñ@s a través del llanto u otras conductas manifiestan sus necesidades o malestares. No tienen por finalidad molestar a los adultos.

L@s niñ@s son sujetos de derechos. No son propiedad de nadie.

Es importante buscar colaboración en el hogar. La sobrecarga de labores genera estrés y eso hace que muchas veces nos descarguemos con los niñ@s.

SI PODEMOS VERLA, PODEMOS CAMBIAR.

Para generar un nuevo trato con la niñez, primero necesitamos reconocer y desnaturalizar las diferentes formas que adopta la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes. Este es el primer paso para lograr un cambio de paradigma en el que se promueva una cultura de buen trato hacia la infancia, que permita su correcto desarrollo físico, emocional y psicológico.